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Policarpo de Iraizoz (Agustín Zarranz Bermejo, 1897-1980), 40 años de su fallecimiento

El p. Policarpo de Iraizoz, cuyo nombre de pila era Agustín Zarranz Bermejo, nació en Iraizoz el 31 de enero de 1897. Iraizoz es una pequeña población del valle de Ulzama, enclavado en la zona montañosa y verde de Navarra muy próxima a Pamplona. Según cuenta él mismo en unas breves notas autobiográficas, su pueblo era en aquel entonces totalmente vascófono. Su padre, Miguel, era maestro del pueblo, pero falleció cuando Agustín contaba cinco años. Muy pronto, a la edad habitual entonces (10 años), ingresó en el seminario capuchino de Alsasua, comenzando el curso de los estudios que lo conducirían a la profesión religiosa como capuchino y al sacerdocio. Así emitió los votos temporales en Sangüesa el 15 de agosto de 1913, trasladándose a continuación a Fuenterrabía y Pamplona para el estudio respectivo de la filosofía y teología, profesando perpetuamente el 15 de agosto de 1916 en Fuenterrabía y siendo ordenado sacerdote el 26 de marzo de 1921 en Pamplona. Él mismo nos descubre que en Alsasua aprendió la lengua latina, pero que olvidó su lengua materna, el euskera, que recuperaría mientras estudiaba en Fuenterrabía y Pamplona. En Fuenterrabía, por propia iniciativa, con una gramática que cayó en sus manos, aprendió el alemán, demostrando una capacidad para el aprendizaje de las lenguas que sería proverbial a lo largo de toda su vida. En este sentido cabe señalar un episodio poco habitual en la biografía de un capuchino del tiempo, pero muy significativo y determinante para la del p. Policarpo: en 1922 interrumpió sus estudios de teología, se encontraba en la recta final, para estudiar Filología Románica en la Universidad de Zurich, becado por la Real Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia), residiendo para ello en el convento capuchino de Zug, desde enero de 1922 hasta septiembre de 1923. Seguro que allí se seguían ya los nuevos métodos lingüísticos iniciados por el fundador de la lingüística moderna, Ferdinand de Saussure, fallecido pocos años antes.
De regreso a Pamplona, después de sus estudios en Zurich, se dedicó al apostolado (ministerio de la predicación y confesión) por los pueblos de la zona norte de Navarra, aprovechando la oportunidad para realizar la “Triple Encuesta” de Resurrección Mª de Azkue sobre la lengua vasca (método para conocer la lengua vasca sobre el terreno, por medio de encuestadores, en tres ámbitos: fonético, morfológico y lexicográfico). Durante estos años escribió numerosos artículos de divulgación religiosa en las revistas de la provincia capuchina de Navarra-Cantabria-Aragón, Irugarrengo Frantzizkotarra y Zeruko Argia, publicadas íntegramente en euskera. El p. Policarpo había roto a escribir en euskera en Irugarrengo Frantzizkotarra (revista dedicada a los terciarios franciscanos), en el año 1916, cuando contaba 19 años. En 1926 tradujo del alemán la obra “Los ideales de San Francisco de Asís”, escrita por el famoso capuchino suizo, Hilarino Felder, que posteriormente sería nombrado obispo de Gera (Suiza), a quien había conocido en Zug. Más adelante, como se puede ver en su producción bibliográfica, traduciría otras obras del mismo autor. Esta sería una de las facetas del p. Policarpo como lingüista y experto en lenguas: traductor de obras religiosas y literarias.
En 1930, a raíz de la celebración del capítulo provincial, es destinado al prestigioso Colegio de Lecároz, donde fue profesor de latín, griego y alemán, dedicando una parte importante de su tiempo a la investigación lingüística del euskera y a la traducción de obras religiosas y de otros géneros, tanto al castellano como al euskera. De ese año (1930) es una de sus obras en euskera más conocidas, “Yesu Kristo gure Yaunaren Bizia”, muy apreciada por los expertos por su lenguaje a la vez culto y popular, y por su estilo interdialectal. Gracias a esa obra muchas personas pudieron recuperar el euskera perdido en la niñez. Seguramente esta obra y el haber sido becado por la misma institución para estudiar filología en Zurich, le valieron ser nombrado miembro de Euskaltzaindia ese mismo año. En Zeruko Argia, hasta 1936, publicó la traducción de poesías de renombrados poetas modernos (algunas de esas también en la revista Jakintza) y de algunos salmos e himnos litúrgicos, así como de los evangelios de los domingos. No faltaron tampoco composiciones poéticas propias (sonetos). En este periodo los superiores le encargaron la composición del calendario litúrgico para uso de la propia provincia religiosa, escrito en latín.
En 1949 cambia el rumbo de la vida del p. Policarpo al ser destinado por sus superiores a la curia general de capuchinos de Roma. De 1949 a 1952 fue vicesecretario para la lengua española y portuguesa, siendo nombrado ese último año secretario general de la Orden, cargo que ocupó con una competencia sin igual hasta 1970. Durante este lapso de tiempo a las ocupaciones propias de su responsabilidad, entre las que se contaron su participación en numerosas comisiones, la preparación de algunos capítulos generales (los de 1958 y 1964) y el desempeño de asuntos delicados ante algunos dicasterios romanos (sobre todo ante las Congregaciones de Ritos, de Religiosos y del Santo Oficio), añadió la de traductor y latinista de la curia general. En estas últimas tareas permaneció en la curia general de 1970 hasta 1972, año en que volvió a su querido Colegio de Lecároz. En el tiempo de su jornada romana se calcula que pasaron por sus manos, para la corrección puntillosa y detallada, más de diez mil páginas impresas, principalmente en latín: los libros litúrgicos de la Orden (calendario, breviario, martirologio, misal) con los textos de los oficios de los santos y beatos, posiciones de la Postulación general, sobre las causas de santos y beatos, que se debían presentar a la congregación respectiva de la Santa Sede. Incluso revisó por encargo de esta última el Leccionario del Misal de la Iglesia universal. Y todavía le quedaba tiempo para seguir profundizando en cuestiones lingüísticas de su lengua materna, así como colaborando con el P. Donostia y, después de la muerte de este, con el P. Jorge de Riezu en la traducción al euskera, y en la corrección y adaptación, de textos para la publicación de las Obras musicales (12 vols.) del P. Donostia (1960-1980). En 1968 es nombrado propiamente académico de Euskaltzaindia, tarea que había quedado en suspenso debido a su prolongada permanencia en Roma como secretario general de la Orden.
Los últimos años de la vida del P. Policarpo (1972-1980) transcurrieron en Lecároz, dedicados al estudio del euskera y a la colaboración en la publicación de las obras del P. Donostia. De este periodo son sus trabajos publicados en Fontes Linguae Vasconum, Euskaltzaindia y en el Boletín de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País. Sus estudios más notables son los que dedicó al dialecto vasco alto-navarro meridional. El p. Policarpo murió, de una afección cardiaca, el 5 de abril de 1980.
El 22 de marzo de 1997 Euskaltzaindia, con la colaboración del ayuntamiento de Ulzama y del concejo de Iraizoz, celebró en su pueblo natal una sesión para honrar la memoria de un escritor eximio de la lengua vasca contemporánea. En dicho acto el también académico y capuchino, Francisco Ondarra, esbozó la obra literaria del p. Policarpo (que también firmaba sus escritos con los pseudónimos “Urtsuaia” e “Irisarri”), compuesta por sermones, traducciones y otros escritos, destacando su obra en verso, sobre todo sus sonetos, considerados por Koldo Mitxelena como los mejores escritos en lengua vasca, y la traducción en verso de los salmos. En dicha sesión se señaló también que el euskera del p. Policarpo era popular, pero muy trabajado, y que fue utilizado como uno de los modelos a la hora de unificar la lengua vasca. Por otra parte se afirmó que “de todos los académicos navarros de Euskaltzaindia, en la que entró a formar parte en 1930 y, de nuevo, en 1968, el Padre Policarpo ha sido el que más ha aportado al euskera unificado desde el dialecto navarro” (Diario de Navarra, 23 marzo 1997, 30).
Al momento de su muerte el p. Policarpo dejó numeroso material escrito inédito en euskera: sonetos, otras poesías, salmos traducidos, listas de palabras antiguas en euskera que se enviaron a la revista de la Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia, homilías, y otros escritos. Después de unos años Francisco Ondarra, buen amigo del p. Policarpo, con la colaboración de otros religiosos (Francisco Javier Cabodevilla Sagués y Gregorio Andueza Zanguitu) publicó dos obras en tres volúmenes con una selección de esos escritos. Se trata de Hitz Neurtuzko Lanak (Gobierno de Navarra, Pamplona 1997), que contiene poesías (sonetos) y la traducción de algunos salmos, y Hitz Lauzko Lanak (2 vols., Gobierno de Navarra, Pamplona 1999), que comprende una selección de las homilías dominicales y de sermones de algunas fiestas.
José Ángel Echeverría
 
Nota necrológica escrita por Jorge de Riezu en el Boletín Oficial de la Provincia
 
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29/02/2016 Construyendo un proyecto
En este primer artículo se presentan los orígenes de este proyecto realizado por la Biblioteca Central Capuchinos de España perteneciente a la Provincia Madre el Buen Pastor.
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