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VII centenario de la muerte del beato Ramón Llull

Hoy 27 de noviembre, festividad del beato Ramón Llull,  vamos a realizar un pequeño homenaje a este escritor prolífico y polifacético que en este año 2016 celebra el VII centenario de su muerte.

José Ángel Echeverría nos presenta una breve biografía:

Ramón Llull, Doctor Iluminado (1232-1316)

Fue escritor, científico, filósofo, misionero y teólogo. Escribió muchísimas obras (c. 280) de temática variada en catalán medieval, árabe y latín.

Ramón Llull nació en Palma de Mallorca, capital del reino de Mallorca, recién conquistado por Jaime I de Aragón. Mallorca era una encrucijada y crisol de las tres culturas, cristiana, islámica y judía. No se conoce la fecha exacta de su nacimiento, pero debió ser entre finales de 1232 y 1233. Fue hijo de Ramón Amat Llull e Isabel d’Erill, ambos de importantes familias barcelonesas. El matrimonio se estableció en la isla con el ejército de ocupación de Jaime I, recibiendo tierras. Aunque se conocen pocos datos de su juventud y de su vida anteriores a la conversión, sabemos que fue paje y preceptor del segundo hijo de Jaime I de Aragón, el que llegaría a ser Jaime II de Mallorca. Pronto, debido a su inteligencia, ascendió en la corte llegando a mayordomo real. En estos años disfrutó del lujo de la corte llevando una vida licenciosa, siguiendo el estilo de vida y la cultura de los trovadores provenzales, que impregnaba la isla y la vida de la nobleza catalana. Compuso canciones de amor picarescas y divertidas. En 1257 se casó con Blanca Picany, con la que tuvo dos hijos, Domènec y Magdalena, aunque esto no parece que modificara su comportamiento. En 1267, a los treinta años, su vida sufrió un cambio de ciento ochenta grados, pues tuvo cinco visiones de Cristo crucificado en cinco noches consecutivas. La impresión que le causaron estas visiones lo llevó a vender casi todo su patrimonio para dejárselo anticipadamente a su mujer e hijos. De común acuerdo con ellos dejó la familia para dedicarse a la predicación del evangelio con el objetivo de convertir a los musulmanes y judíos a la fe cristiana. Este objetivo se concretizaba en tres propósitos: convertir a los musulmanes a la fe cristiana, escribir un libro, superior a todos los demás, para convencer de sus errores a los no cristianos y conseguir que en los conventos y monasterios se enseñaran las lenguas orientales para que de ese modo los misioneros enseñaran la doctrina cristiana a los infieles.

Fruto de su conversión fue su peregrinación a Rocatallada y Santiago de Compostela, pero a su vuelta san Raimundo de Peñafort, maestro general de los dominicos, le convenció en Barcelona para que cursara en Mallorca, durante nueve años, los estudios de filosofía y teología. En esos años se retiró al monte Randa, entregándose a la contemplación, y también a Miramar y al monasterio cisterciense de Santa María la Real, donde los monjes le enseñaron latín, gramática y filosofía, tanto islámica como católica. Durante este periodo de tiempo compró un esclavo musulmán que le enseñó el árabe (posteriormente intentaría matarlo). Se familiarizó con las principales obras de Aristóteles y con la obra más estudiada de la lógica medieval, las Summulae logicales de Pedro Hispano. En Montpellier, que formaba parte del reino de Mallorca y donde existía ya una universidad importante, estudió medicina y jurisprudencia. Al final de estos años escribió seguramente el extenso Libro de la contemplación, que incluye la mayor parte de su pensamiento, sistematizado más tarde en su Arte. En 1274 el infante Jaime lo llamó a su castillo de Montpellier, donde escribió su Ars demostrativa, lo que le valió una recompensa económica que invirtió en la construcción del monasterio de Miramar (1276), en donde misioneros de la Orden franciscana estudiarían lenguas orientales y otros métodos misioneros para rebatir la filosofía islámica y poder así convertir a los musulmanes. Las visiones de Cristo crucificado y la iluminación a la hora de escribir el Libro de contemplación y el Arte le valieron posteriormente la denominación de Doctor Iluminado. El papa Juan XXI le felicitó públicamente por su obra, pero su sucesor Nicolás IV, primer papa franciscano, se mostró remiso a aceptar sus propuestas sobre una nueva cruzada. Entonces viajó por Europa, Tierra Santa, Asia Menor y el Magreb, predicando en las mezquitas y sinagogas, acarreándose problemas, pues los fieles de esas religiones no siempre lo recibían con agrado. Durante esos viajes escribió gran cantidad de obras en las que refutaba los errores de las otras religiones, al tiempo que intentaba la fundación de nuevos colegios de misioneros.

En 1286 Ramón Llull consiguió el título de magister por la Universidad de París, y un año después viajó a Roma para proponer al papa y a los dignatarios eclesiásticos sus planes para la cruzada y la conversión de los infieles, pero no fue escuchado. Las turbulencias de los tiempos (muerte de Jaime I en 1276 y división del reino entre los dos hijos, Pedro y Jaime, vísperas sicilianas en 1282, invasión de Cataluña por los franceses en 1285) hicieron que Llull se estableciera en Perpiñán y Montpellier (territorios del dominio de Jaime II, junto con Mallorca, según la repartición de su padre Jaime I). En Montpellier escribió el Libro del gentil y de los tres sabios, su obra apologética más conocida, y su primera gran novela Blanquerna, que incluye el Libro del amigo y del amado. Hacia 1295 habría ingresado en la Tercera orden franciscana, aunque no es completamente seguro. Esto lo avala el hecho de que su sepultura tuviera lugar en la iglesia del convento de San Francisco de Palma. En 1299 Jaime II, rey de Mallorca, lo autorizó para predicar en las mezquitas y sinagogas de su reino. En 1305, después de la caída del reino de Jerusalén, propuso su segunda versión sobre cómo recuperar Tierra Santa con distintos escritos. Ramón Llull proponía unificar las órdenes militares bajo un príncipe cristiano (rex bellator), y comenzar la conquista partiendo de Almería, Granada, norte de África y Egipto, con la protección de una flota. Parece que destinaba en esta cruzada un papel especial de liderazgo al rey Jaime II de Aragón, que acababa de conquistar Murcia y que había establecido contactos para los mercaderes de la Corona de Aragón en Alejandría. Pero nada se llevó a cabo, excepto una expedición fallida de Jaime II sobre Almería. En 1307 viajó al norte de África, siempre con el objetivo de disputar con los musulmanes y convertirlos a la fe cristiana, pero estuvo a punto de ser lapidado. Entonces se dirigió a la ciudad de Pisa, alcanzando la costa de la Liguria después del naufragio de la nave., permaneciendo un tiempo en Génova.

Un hecho de singular relevancia en la vida de Ramón Llull fue su participación en el concilio de Vienne de 1311, convocado por el papa Clemente V. Llull estuvo presente en las tres sesiones conciliares porque fue llamado al concilio. La cruzada y la reforma de la Iglesia le interesaban sobre manera, pues habían sido sus temas predilectos durante décadas. Pero sobre el castigo y supresión de los Templarios quedan todavía muchas dudas, pues por algunas referencias no parece que hubiera votado en contra de ellos, ya que los estimaba por su actuación sacrificada en las cruzadas. Cuestión importante fue que su propuesta de crear colegios para enseñar a los misioneros hebreo, árabe y las lenguas orientales en París, Oxford, Bolonia, Salamanca y en la corte papal (Aviñón) fue aceptada, aunque la de convocar una nueva cruzada fue rechazada. A continuación se fue a Montpellier y Mallorca, donde permaneció un año (1312-1313), escribió una serie de sermones y redactó su testamento. Seguidamente viajó a Sicilia, estableciéndose en Mesina, pero el rey no se interesó por sus planes misioneros. De allí zarpó a Túnez, en su tercera y última misión al norte de África. Durante estos últimos años se mantuvo activo física e intelectualmente llegando a escribir unas setenta obras (breves). Las últimas están fechadas en diciembre de 1315 en Túnez. Los estudiosos de su vida y obra datan su muerte entre esta fecha y marzo de 1316, una vez vuelto de África a Mallorca. Fue enterrado en la iglesia de San Francisco de Palma. Las historias sobre su martirio, apedreado por una turba de musulmanes, son legendarias, fomentadas por los que promovían su canonización. Pero sí habría padecido prisión, torturas, golpes e insultos.

Ramón Llull fue seguidor del pensamiento de los franciscanos Roger Bacon y San Buenaventura, introduciendo el pensamiento moral caballeresco dentro de la filosofía y teología de su tiempo. Se mostró contrario al pensamiento racionalista representado por el pensador cordobés Averroes, llegando a construir todo un sistema conceptual propio basado en conceptos mecánicos, distinto al de la escolástica, que no le satisfacía. Comprendía el pensamiento árabe y respetaba sus sistemas avanzados (lógica, simbología, álgebra). En sus escritos se encuentran huellas de la riquísima corriente mística musulmana sufista. Llull fusionaba la filosofía con la teología, en contra de la filosofía-teología musulmanas, pues lo que es cierto en filosofía no puede ser falso en teología, ambas llegan a la verdad por caminos diversos. La teología se apoya en la razón y la revelación y la filosofía sólo en la razón. Los árabes criticaron sus Ars magna porque, según ellos, lo que es falso en filosofía puede ser verdadero en teología, ya que Dios puede pasar por encima de las limitaciones de la ciencia. Para Llull la doble verdad era imposible, pues tanto la filosofía como la teología eran en realidad la misma cosa, lo que llevaba a una identificación excesiva entre fe y razón. Un hombre sin fe no era capaz de razonar, y el hombre de fe disponía de una razón perfecta. Así acababa con la diferencia entre las verdades naturales y sobrenaturales. La fe ilumina a la razón, por ejemplo para desentrañar el misterio de la Santísima Trinidad. Pero también la fe necesita de la razón, pues la fe por sí misma puede conducir al error, puede ser ciega. La técnica luliana fue difundida en España sobre todo en las universidades de Barcelona y Valencia, pero la jerarquía católica no vio con agrado la difusión de esta doctrina por el peligro que suponía desdibujar la diferencia entre una verdad natural y otra sobrenatural. Algunos papas condenaron las doctrinas de Llull, por lo que nunca fue canonizado, aunque su culto data de antiguo y su fiesta se celebra el 27 de noviembre. Actualmente se ha reactivado el proceso de su canonización.

Además de las obras ya citadas, y aunque no se puede dar aquí la lista de todas, escribió obras de filosofía, como Ars magna, de ciencia, como el Árbol de ciencia y el Tratado de astronomía, de educación, como Blanquerna, que incluye el Libro del amigo y del amado, de mística, el Libro de contemplación, de gramática, Retórica nueva, de caballería, Libro del Orden de Caballería, novelas, Libro de las maravillas, que incluye el Libro de las bestias. También escribió el Libro de los mil proverbios, y el silogismo, Libro de la disputa de Pedro y Ramón, el Fantástico, y La ciudad del mundo. Para conocer su vida es imprescindible la Vida coetánea, una narración de su vida que el mismo Llull relató a ciertos religiosos amigos suyos (monjes de la cartuja de Vauvert) en 1311, al final de su estancia de dos años en París.

Con el fin de facilitar, a todo el que le interese, ampliar sus conocimientos en nuestras bibliotecas, vamos a mostrar todas las obras suyas y sobre su persona que tenemos en el catálogo de nuestras bibliotecas con el fin de hacerlas más accesibles.
Nuestras bibliotecas cuentan en su catálogo con 65 títulos que contienen la obra de Llull y 51 que nos hablan, desde diferentes puntos de vista, sobre su figura y su obra. También contamos con 7 publicaciones periódicas que realmente son 3 títulos con diferentes fases.

De todas estas queremos destacar 2 que pertenecen a nuestra Biblioteca de Escritores Capuchinos y a la Biblioteca Digital de Capuchinos. Estas son las obra de Celestino Aós, Obispo de Copiapó, La imaginación en el sistema de Ramón Llull y la obra de Antonio Oteiza Vida coetánea de Ramón Llull y 28 pinturas de Antonio Oteiza. También, en breve, contaremos en nuestras bibliotecas con el nuevo número de la revista Estudios franciscanos dirigida por el hermano José Ángel Echeverría y publicada por las provincias capuchinas ibéricas que va a estar dedicado a la figura de Ramón Llull, lo presentaremos en cuanto lo recibamos.

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